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| Monasterio de San Juan en Burgos |
I.- Un francés Santo. -
Alfonso, ese monarca al que el
Cid hizo prestar juramento en Santa Gadea de Burgos sobre los hechos que
costaron la vida a su señor Sancho (Ver este blog, entrada de 11 de enero de
2016), buscaba esposa entre las princesas de Europa.
Se había encontrado rey de León,
Castilla y Galicia y con el foco puesto en Toledo, necesitaba buenas alianzas
que le proporcionasen fuerza bélica en su campaña tanto como congraciarse con
la Iglesia, unificando el culto y los rituales mozárabes con el rito romano.
Encontró, en su segunda
oportunidad, a Constanza de Borgoña, hija del Duque Roberto I de Borgoña, nieta
y biznieta de reyes de Francia y, sobre todo, sobrina del poderoso Abad Hugo de
Cluny.
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| Constanza de Borgoña |
Constanza acababa de enviudar sin
hijos de su primer esposo el Conde Hugo de Châlon-sur-Saône quien había
fallecido en 1078 en campaña en España igual que su padre Teobaldo en
Barbastro, veinte años antes.
El duque Roberto el Viejo, padre
de Constanza era también un capeto de armas tomar. Había matado, en un arrebato,
a su suegro Dalmace de Semur así como además ordenado asesinar a su cuñado
Jocerand.
En el pórtico de la Iglesia de
Semur-en-Auxois, que mandó construir en expiación de estos hechos, se pueden
ver relieves que lo rememoran desde entonces.
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| Pórtico de la Iglesia de Semur-en-Auxois |
Constanza, por muchas vías, había
tenido conocimiento de la existencia de un fraile benedictino francés llamado
Adelhem célebre por su santidad y milagros, entre los que se contaba el haber
curado milagrosamente a la reina Matilda de Inglaterra, esposa de Guillermo el
Conquistador, a base de un simple trozo de pan duro.
Adelhem, nacido en familia noble
y rica en Loudum había sido educado para las armas sin éxito dado su profunda
vocación religiosa que le había llevado a ingresar en el monasterio benedictino
de Chaise-Dieu en el Alto Loira, no muy lejos de Cluny.
Constanza no tuvo que insistir
mucho a Alfonso para que el fraile Adelhem fuese requerido a la corte española,
según se lee en el Becerro del Monasterio de San Juan en sus páginas 21 y
siguientes:
“La
sobredicha reina Dª Constanza teniendo noticia de la gran santidad y religiosa
vida del glorioso varón, nuestro padre San Lesmes, pidió y alcanzó del Rey Don
Alfonso su marido, que trajese al santo varón Alesmes para que con su santidad
y vida ejemplar ilustrase y amparase a estos Reinos de Castilla”
Y así le escribió reiteradamente y con gran
insistencia hasta que, en 1081 vino finalmente a Burgos con gran alegría por
parte de los Reyes. Fijó su residencia en la pequeña capilla dedicada a San
Juan Evangelista que, situada extramuros de la ciudad de Burgos, entre los ríos
Arlanzón y Vena, que acogía a los peregrinos en tránsito a Compostela, que llegaban
por las dos vías -calzadas- que confluían en la puerta de la muralla del mismo
nombre que la capilla. En esta ubicación
permaneció hasta 1085 en que acompañó al rey Alfonso VI en la toma de Toledo,
acción bélica que se consiguió gracias a un milagro del santo.
El presbítero de la más tarde
Parroquia de San Lesmes, Sr. Barriga, que redactó una biografía de aquel en
1656, lo relata así:
“Acompañando el Santo al Rey en la
acción del sitio y toma de la ciudad de Toledo, un día inesperado el Santo le
dijo al Rey que dispusiese y ordenase su gente, pues aquella noche iban a tomar
Toledo.
Y así sucedió, pues estando los moros
descuidados por donde el Tajo era más profundo, hasta el punto que se podía
navegar, haciendo el Santo la señal de la cruz y pronunciando las palabras del
salmo “Ellos con caballos y carros, nosotros en nombre de Dios” entró en el río
montado en un borriquillo, bajando de repente el nivel del agua que no llegaba
a cubrir las corvas de la caballería, y siguiéndole todo el ejército se ocupó
la ciudad y así, por sorpresa, se hizo dueño de Toledo, con gran admiración de
los Reyes y del ejército”
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| El Tajo a su paso por Toledo |
El Rey Alfonso agradecido y
respetuoso con Adelhem acordó con este, más tarde, que la vida en la corte no
era lo que mas convenía ni al religioso ni al reino por lo que conociendo el
deseo del Santo de vivir en Burgos en la capilla de San Juan Evangelista le
concedió y donó, no solo esta capilla, sino todo el terreno necesario para
levantar un monasterio benedictino y un hospital de peregrinos, todo el
conjunto para ser regido por su cuidado.
El becerro del
Monasterio de San Juan en su página 22 detalla el alcance de dichos terrenos:
“entre
los ríos Arlanzón y vena, desde el Palacio real y puerta de la ciudad hasta el
molino del Conde y la villa de Cótar”
En el actual plano de Burgos todo
el espacio urbano que hoy se extiende entre las calles de Las Calzadas, Alvar
García, Vitoria y Avenida de Cantabria constituyeron el huerto, apriscos y
corrales del Monasterio.
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| Plano de Burgos de 1810 antes de la desamortizacion de Madoz |
La desamortización de Madoz a
mediados del siglo XIX, cambió su destino para la edificación de los cuarteles
de Infantería San Marcial y Artillería Rodrigo Díaz de Vivar, que fueron
derribados después para la construcción de las actuales viviendas y edificios
públicos.
Adelhem realizó su misión,
edificó, saneó y fue tan alto ejemplo para los castellanos que, a su muerte,
hacia 1097, fue declarado Santo por aclamación popular sin esperar proceso de
canonización reglado. El templo, el
Monasterio y el Hospital perduraron durante los siglos posteriores a su
fallecimiento.
II.- Una dinastía bastarda. -
Mas o menos, trescientos años
después, en 1379, nació en Burgos Enrique III de Trastámara. Era nieto de aquel
Enrique – conocido después por El de las Mercedes- que diez años antes
había asesinado a su hermanastro el rey Pedro I, haciéndose con el reino, a
pesar de su bastardía, y dando con ello origen a la dinastía que regiría Castilla
y Aragón durante más de 100 años después.
Efectivamente Alfonso XI había
proporcionado al reino, además de un heredero legítimo, una prole de diez hijos
fuera de su matrimonio, habidos de la misma Leonor de Guzmán probando con ello
una intensa afición por esta señora que, como buena Guzmán, tendría méritos
sobrados para ello.
Esta tensa situación, creada tras
el fratricidio regio, tenía que ser resuelta para tranquilidad moral de la
línea bastarda. Por ello Juan I, hijo y heredero del usurpador encontró la
solución pactando la boda de su heredero burgalés con Catalina de Gante, nieta
del asesinado Pedro y nexo entre ambas ramas que legitimaría en adelante la
dinastía en la persona del hijo de ambos, Juan II – Padre que fue después, de
Isabel La Católica- quizá la figura humana y estratégica más poderosa en la
extensa nómina de regentes hispanos. (Ver este Blog entrada de 9 de enero de
2016)
A pesar de todo el estigma de su
origen no sería fácil de olvidar por los descendientes de estos hermanos
Trastámara y en un segundo plano sordo y vergonzante los acompañará por
generaciones.
Quienes como consejeros,
cronistas y servidores les rodearon en la segunda mitad de aquel turbulento
siglo XIV fueron muy conscientes de esta circunstancia que ensombrecía un tanto
su lustre dentro y fuera del reino.
Entre estos consejeros, cronistas
y servidores se encontraban varios miembros de una familia de Burgos a la que
se refiere el tercer punto de este relato.
III.- Unos conversos fervientes.
-
Existía en Burgos en los siglos
XIII y XIV- y seguramente desde muy antiguo- una de las juderías más
importantes de la península, concretamente la más importante entonces ,después
de la de Toledo. Constituía una pequeña ciudad dentro de la ciudad junto a la
muralla al sur de la misma.
En este colectivo había familias
de toda condición dedicadas fundamentalmente al comercio, los oficios y la
medicina.
Una de estas familias, entre las
más acaudaladas, era la de Simón Levi y su esposa María, de la tribu de Levi
según su descendiente Alfonso Cartagena que fue obispo de Burgos. Simón era
arrendatario de varios tributos tanto reales como locales y María pertenecía a
la familia Bienveniste de ilustres médicos de Alcañiz y Burgos.
Fueron padres de una extensa
prole de cuatro varones y cuatro niñas el mayor de los cuales, Selemoh, nacido
en 1350 y con una exquisita formación, era en 1389 el rabino mayor de la
judería de Burgos. Era por tanto de la misma edad que el dominico valenciano
Vicente Ferrer, predicador de enorme talla de que tras su paso por Burgos
consiguió con la persuasión de su prédica, su conversión al cristianismo
católico, profunda y sinceramente.
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| Pablo de Santa María |
En su conversión arrastró a su madre,
hermanos y a sus propios hijos y adoptó el nombre de Pablo de Santa María, en
conmemoración de la figura y, sobre todo, de la súbita conversión de este Santo
y de la Virgen María, quien perteneció a la misma tribu de Levi que su propia
familia.
Inmediatamente marchó a estudiar
a París y a Aviñon donde se dio a conocer por su enorme conocimiento de las
escrituras y la calidad de su figura humana. Pronto fue nombrado arcediano de
Treviño y mas tarde obispo de Cartagena, privado de Enrique III, nuncio
apostólico y miembro del Consejo Real. Al nacer en 1405 el futuro Juan II fue
también nombrado ayo canciller del príncipe en su minoría de edad.
Introdujo en la Corte a su
hermano Alvar dada la gran capacidad para las cuestiones económicas de este,
nombrándole administrador del Obispado de Cartagena y de la cancillería del
príncipe heredero.
El gran aprecio que Enrique III
tenía por Pablo de Santamaría se hizo extensivo a Alvar quien quien comenzó su
andadura además como cronista real, nombrándosele escribano de cámara.
Alvar fue asimismo enormemente
apreciado por el entonces Infante Fernando, llamado posteriormente el de
Antequera comenzando a acompañar a este en sus campañas contra los moros.
Además de estos cargos, la gran
capacidad de Alvar le permitía ostentar una escribanía en Calahorra y la
alcaldía de la Casa de la Moneda en Burgos, así como el cargo de uno de los seze
(diez y seis) omes buenos regidores de la ciudad, cargo este en el
Ayuntamiento que llegó a ostentar durante cincuenta años.
Por el Compromiso de Caspe el
infante Fernando pasó a ser coronado Rey de Aragón y Valencia, de Mallorca, de
Sicilia, de Cerdeña y Córcega, Conde de Barcelona, Rosellón y Cerdaña, Duque de
Atenas y Neopatria. En su coronación en 1414 aparece todavía Alvar como
cronista.
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| Fernando Trastámara El de Antequera |
De todos estos datos y gran
cantidad de otros se tiene noticia por el libro becerro del monasterio de San
Juan, las Actas del Concejo del Ayuntamiento de Burgos y las propias crónicas
de su protagonista.
Pero lo que aquí trae a Don Alvar
García de Santamaría es su papel decisivo en la reforma del Convento de San
Juan de Burgos.
En el Tomo 1º, único conservado
hoy del “Libro becerro o dietario de este Real, Pontificio monasterio de San
Juan Bautista de la cibdad de Burgos se dice
“vino en
tan gran detrimento la religión y substancia temporal, que parecía que non
fuese Monesterio nin oviese aquí otra cossa de Monesterio salvo el nombre”.
Entonces agrega “inspiró la divina clemencia en un muy prudente y notable
varón, Alvar García de Sancta María, cibdadadno natural de esta Cibdat mu noble
de Burgos, uno de los regidores mas antiguos ye de maior auctoridat que a la
sazon en ella eran, Coronista del muy alto christianisimo Rei don Juan segundo,
e del su Consejo e hermano del mui reverendo Don Pablo…”
Por resumir lo ocurrido diré que
hacia 1430 el Monasterio de San Juan que dependía del de Chaise Dieu desde
tiempos de san Lesmes, su fundador, se encontraba casi sin frailes y esquilmado
en sus bienes y rentas, con gran escándalo de la población que veía como sus
rentas y patrimonio se evaporaba en dirección a Francia. La situación llegó a
ser tan grave que su prior Pere Jabella terminó siendo metido a la cárcel.
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| Abside de la Iglesia del Convento en ruinas hacia 1930 |
Don Alvar, en tremenda gestión
contra la jerarquía religiosa beneficiaria de este convento, la Abadía de
Chaise Dieu, así como con una ingente aportación económica personal, logró que
el monasterio pasase a depender del monasterio de Santo Domingo de Valladolid
de donde importó un prior y doce monjes dejando así de depender del originario.
Fue necesario para ello la intervención de Juan II para la obtención de la bula
papal que exoneraba la obediencia anterior y se la transmitía al abad del
Convento de Valladolid.
Tanto Don Alvar como su hermano
el Obispo Don Pablo y su sobrino Alfonso, más tarde obispo también, fueron sus grandes
benefactores, llegando aquel a declarar al convento heredero universal de sus
bienes.
En aquellos años 1434 y 1435 que
duró el proceso ,sufrió un incendio la capilla mayor de la iglesia del convento
que fue reedificada a costa de Don Alvar.
Fueron los miembros de esta
familia benefactores únicos y activos de un gran número de conventos de Burgos,
entre otros, los Jerónimos de Fredesval, de los canónigos agustinos de San Juan
de Ortega, de los dominicos de San Pablo y del de san Agustin donde por aquel
entonces se veneraba la imagen del Santo Cristo de Burgos.
El Manuscrito 18.192 de nuestra
Biblioteca Nacional (fl 164 r-v) señala con exactitud:
“Gastaron
los de esta familia sus haciendas, que fueron mui grandes, no en instituir
banos mayorazgos, porque de este apellido de Cartagena no ay mas de dos y bien tenues,
pero en servicio de los Reyes, República y la cristiandad, en azer y fundar
iglesias, monasterios y obras pías insignes de la ciudad de Burgos, la iglesia
de San Pablo de dominicos, el monasterio de monjas de San Agustín; principiaron
de la Merced (¡), acabaron el de San Juan de Benitos, fundaron la Capilla de la
Visitación con capellanía mayor y seis capellanes y la de Santo Tomás en la
Iglesia Mayor y hicieron las dos torres de ella a la traza de las de Basilea,
la capilla de Nuestra Señora de la Piedad en San Agustín y la mayor del
monasterio. Adornaros la iglesia de Nuestra Señora la Blanca. Hicieron el
monasterio de Gerónimos de San Juan de Ortega, fuera de Burgos, con otras
memorias que fundaron y edificios que hicieron en las iglesias de Cartagena, Plasencia,
Santiago, monasterios de Santa Yuste y Fresdelval, y en otras muchas partes…”
(1) “Ambos
conventos de San Ildefonso y de la Merced debiéronse a la munificiencia del
sobrino de Don Alvar, alonso de Cartagena. Del segundo escribe Flórez que antes
de la edificación de dicho obispo estaba ya el convento en el barrio de la
Vega, según un trueque de casas hecho por don Alvar García de Santamaría con el
convento de la Merced en el año 1419, como consta en el archivo de San Juan de
Burgos, citado al margen de la Historia escrita por el Padre Palacios, hijo de
esta casa”
No nos han llegado imágenes de
Don Alvar porque incluso la que formaba parte del libro de los Caballeros de la
Cofradía de Santiago de Burgos, se ha perdido.
Sin embargo, hoy todavía yacen
Don Alvar y su esposa en el lado tridentino del Evangelio de la Iglesia del
Convento de San Juan, en capilla financiada por él mismo.
Nos queda una
descripción de lo que fue esta capilla que hizo el corregidor de Burgos cuando
el 7 de julio de 1593 visita el monasterio por orden real :
“Un arco hueco el cual está
en la pared y hueco della al lado del Evangelio de una vara de medir metido
dentro de dicha pared y de largo once pies y de alto tres varas en el cual hay
un letrero…dentro del qual arco tiene seis figuras de sSanctos de vulto de
piedra del tamaño cada una de una vara y
encima del dicho arco tiene un Dios Padre y una Nuestra Señora y en el
sepulcro ay dos figuras de bulto de
estatura de un hombre que parecen ser de marido y mujer tendidas a lo largo…”

Interior de la Iglesia del Convento antes de su cubrición
Del magnífico arcosolio solamente se conserva
la lápida conmemorativa de esta sepultura se conserva en el Museo Arqueológico
de Burgos con este texto
“AQUÍ REPOSA EL MUI HONRADO
NOBLE E DISCRETO VARON ALVAR
GARCIA DE SANTA MARIA CORONIS
TA DEL RREI E DEL SU CONSEJO Q EXIM
YO REFORMO REPARO E COPIOSAME
TE DOTO ESTE MONESTERIO AÑO DE MILL
E CCC E XXXVI E FINO ANNO SESENTA.”
Para mas info ver este link :https://www.youtube.com/watch?v=Bs_SoB-tPlQ




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