Una humilde sepultura compartida
Sarracín es una pequeña localidad
situada a poco más de cinco leguas al sur de la ciudad de Burgos. En ella
existe una pequeña ermita que siglos atrás fue la iglesia de un Convento de
Monjas Agustinas activo en el siglo XVII. Es llamada hoy Ermita del Santo
Cristo de los Buenos Temporales.
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| Ermita de Los Buenos Temporales. Sarracín |
En su interior, además de la impresionante imagen barroca del Cristo que le da nombre, hay dos urnas encriptadas en el lado del Evangelio con los restos de su fundadora benefactora y un sobrino suyo.
Fue esta señora doña Isabel de
Osorio, Señora de Saldañuela, que vivió en tiempos del Emperador Carlos y de
Felipe II.
Aunque no consta con certeza su
año de nacimiento, se sabe que fue hija de Pedro de Cartagena y Leiva, Señor de
Olmillos, descendiente, en grado de tataranieto del Gran obispo de Burgos Pablo
de Santamaria, antiguo rabino convertido a la fe católica siglo y medio antes, y de María de Rojas, hija de Diego de Osorio y nieta , nada menos
que de María Manuel, descendiente del infante Manuel, hijo de Fernando III de
Castilla-El Santo- y de Beatriz de Suabia, nieta del emperador del imperio
romano de Oriente Isaac II Ángelo.
| Beatriz de Suabia Catedral de Sevilla |
Pedro y María, debieron desposarse hacia 1515, según investigación del catedrático Teófilo López Mata, teniendo su residencia en la Calle Cantarranas la menor de Burgos, más o menos en el solar que actualmente ocupa el hotel Norte y Londres. Dicha mansión formaba parte del mayorazgo y señorío de Olmillos fundado por su bisabuelo en 1448
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| Castillo de Olmillos de Sasamon |
Isabel, ante este excelente
pedigrí - ya que no solo pertenecía por parte de padre a la misma estirpe que
la Virgen María, sino que también descendía del Emperador Romano de Oriente y
del Mismísimo rey de Castilla Fernando III el Santo - según costumbre de la
época, adoptó el apellido de su tío materno, en la idea de ser el de mayor
prestigio de los propios.
Su padre, Pedro, además de sus
cargos continuos de regidor de Burgos se había distinguido a lo largo de su
vida, igual que sus ascendientes, por participar en toda clase de hechos de
armas en favor de la ciudad y de la corona. Y particularmente, en las revueltas
comuneras de 1520 se manifestó sin sombra de duda en favor del monarca.
Esta actitud constante, tanto de
Pedro como de toda su familia anterior, valió las palabras que el Condestable
de Castilla Iñigo Fernández de Velasco , escribía al Emperador Carlos : “
Pedro de Cartagena es el procurador que nunca se le pudo apartar vuestro nombre
Real del pecho, en todo cuanto estuvo en Tordesillas y las cosas particulares
en que allí sirvió que no se pueden así escribir en carta y son de más calidad y en el que se
mostró más valeroso servidor de Vª Majestad… que Vª Majestad se acuerde del
para hacerle merced según la calidad de su persona. Burgos, 2 de enero de 1521
“
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| Sepulcro de Iñigo Fernandez de Velasco Monasterio de Santa Clara. Medina de Pomar. |
La gratitud del emperador. -
Desgraciadamente los esposos
Pedro de Cartagena y María de Rojas debieron fallecer ambos muy seguidos
solamente tres años después, hacia 1524, dejando huérfanas a sus dos únicas
hijas, Isabel y María que para entonces debieran contar con ocho años la mayor
y seis la menor.
Esa fue la oportunidad de
agradecimiento del Emperador Carlos, según la sugerencia de su condestable,
nombrando dama de compañía de la emperatriz Isabel de Portugal a Isabel Osorio.
Siendo la burgalesa Isabel
descendiente del emperador del Sacro Romano Imperio de Oriente y entrando a
formar parte de la corte del emperador del Sacro Romano Imperio Romano
Germánico, las cosas estaban en su sitio.
El primogénito del Emperador Carlos,
Felipe, nació en Valladolid el 21 de mayo de 1527 y su padre, una vez que el
niño llegó a la edad de nueve años, le designó un equipo de instructores para
su educación y un mayordomo, ayo y consejero privado, su amigo de confianza,
Juan de Zúñiga Avellaneda y Velasco.
El padre instruía en toda clase
órdenes a Felipe, personalmente están en España o mediante numerosas cartas en
las que enviaba consejos, directrices e indicaciones de toda naturaleza,
pública y privada. “Por quanto vos soys de poca y tierna edad, y no tengo
otro hijo sy vos no, ni quiero aver otros, conviene mucho que os guardeys (…)
asy para el crecer del cuerpo como para darle fuerzas, muchas veces pone tanta
flaqueza que estorba hacer hijos y quita la vida, como hizo al príncipe don
Joan (…) no bien hallais consumado el matrimonio, que os aparteis al menor
impedimento y que dejéis de visitar a vuestra esposa desde ese momento, y
cuando volváis a ella que sea por breve tiempo.”
La emperatriz Isabel falleció en abril
de 1539, con tan solo 36 años, tras su séptimo parto de un niño que nació
muerto. Carlos I entró en un duelo tremendo que le tuvo apartado de todo
durante dos meses en el convento de Jerónimos de Sisla, ordenando al duque de
Gandía acompañar al cadáver a su entierro en Granada, el príncipe Felipe no
había cumplido todavía los doce años.
Al fallecer la emperatriz,
nuestra Isabel de Osorio pasó a formar parte de la corte de damas de compañía
de las infantas María y Juana. Es en este periodo cuando debió iniciarse
supuestamente su relación con Felipe.
Cuatro años después, en noviembre
de 1543, Felipe casó, siendo príncipe, a los dieciséis años, con su prima María
Manuela de Portugal quien resultaba ser más bien gordita para los cánones de
entonces y quien, a pesar de tener también dieciséis años, no había tenido aún
su primer ciclo menstrual por lo que el matrimonio, según los cánones, no debía
consumarse hasta que se hubiera producido este hecho.
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| Maria Manuela de Portugal |
Por suerte este requisito se produjo por fin en agosto del año siguiente, por lo que los príncipes se aplicaron en consecuencia a la procreación, quedando Manuela embarazada en septiembre del mismo año.
Así que, en julio del año siguiente, 1545,
tuvo lugar el parto en Valladolid, durante dos largos días dado el carácter de
primigesta de la madre, naciendo Carlos. El parto debió ser épico porque dio
lugar a la intervención del médico personal de la princesa, hecho del todo
prohibido en los partos reales, quien resultó ser un portugués enano de
estatura monstruosamente breve y con una cara hórrida y grande.
Tras la aparición de unas fiebres
y delirios de la recién parida, falleció tres días mas tarde, probablemente por
una sepsis puerperal originada en un parto tan complicado, dejando al príncipe
Felipe viudo y padre de un niño, a los dieciocho años.
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| Felipe II |
Al parecer fue a partir de esta
fecha cuando se intensificó la relación entre Felipe e Isabel de Osorio
En 1548 Felipe se tuvo que ausentar de España llamado
por su padre a Flandes, dejando a cargo del gobierno a su primo Maximiliano, más
tarde Maximiliano III.
“La Corte en Valladolid hervía en fiestas, presididas por el Regente,
multiplicándose los torneos,
justas, banquetes y bailes a lo largo de 1549.
En una de las justas intervino el
príncipe Maximiliano, seguida de un
banquete ofrecido por el marqués
de Villena, y de un baile, en el que por
aclamación recibió la joya de
mejor galán el príncipe, quien galantemente
la ofreció a Isabel Osorio «pues
si a él se le había dado por gentil hombre,
el la quería ofrem'ar a una
gentil dama»”

Maximiliano III
Felipe, que regresó en 1551, no
se volvería a casar hasta 1554, nueve años después de enviudar, esta vez con
María Tudor en Inglaterra, por lo cual, antes, durante y tras su primer breve
matrimonio efectivo, Felipe, el primogénito heredero del emperador, soberano de
casi todo el mundo cristiano conocido, en plena juventud fogosa, debió mantener
sus escarceos con toda clase de damas de su entorno. Se nos relatan, por
diversas fuentes, que la nómina de estas incluyó, entre otras, a Eufrasia
Guzman, Magdalena Draque, Catalina Laínez y Magdalena Girón.
La hermana menor de
Isabel de Osorio, María de Rojas, contrajo matrimonio en 1551 con don Pedro de
Velasco, hijo natural de don Pedro Suarez de Figueroa y Velasco, Deán de la
Iglesia de Burgos, Abad de Valpuesta y señor de las villas de Cuzcurrita y
Silanes.
En esta boda ambos
contrayentes fueron espléndidamente dotados, recibiendo el novio de su
progenitor e la villa de Cuzcurrita del Rio Tirón y las alcabalas de la misma, fortaleza,
molino, viñas y tierras, más el lugar de Silanes.
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| Castillo de los Velasco .Cuzcurrita de Rio Tirón. |
La novia, a su vez, fue espléndidamente dotada con bienes del señorío de Olmillos con el consentimiento y renuncia de Isabel.
El 16 de enero de 1556 abdica
Carlos I en su hijo Felipe y, ese mismo año, el 20 de junio Isabel
de Osorio por escritura otorgada en Valladolid, adquiere la torre, casa y
propiedades de Saldañuela para, a partir de ahí, constituir un señorío personal.
El lugar, era, casualmente en esas
fechas, propiedad del gentilhombre de Cámara del príncipe Don Carlos, hijo de
Felipe II, don Juan de Velasco. El procedimiento de compra fue el del
apoderamiento por la compradora, para la compra, a Hernando de Ochoa,
casualmente también tesorero de Felipe II.
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| Palacio de Saldañuela |
El hecho en si no hubiese tenido mas trascendencia, de no ser por la pretensión de la compradora, de adquirir para su señorío los lugares de Sarracín, Saldaña, Cojóbar y Olmosalbos, todos ellos al Alfoz y la intendencia de Burgos, cuyo regimiento consideraba la pérdida de estos lugares como un menoscabo grave y gran desprestigio de la propia ciudad.
A pesar de que Burgos recurrió a
Felipe II para evitar esta ampliación, no lo consiguió e incluso estuvo a punto
de perder también el importante núcleo-entonces- de Cogollos.
El señorío de Saldañuela incluía
jurisdicción civil y criminal, alta y baja, mero mixto imperio, simbolizada con
orca, picota, cuchillo y soga, con un alcalde Mayor que entendía en todos los
asuntos de justicia y al que llegaban apelaciones- cuando no las recibía
directamente la Señora-de los alcaldes ordinarios existentes en cada uno de
estos lugares.
Esta situación se agravó también para la ciudad cuando, en ese mismo año, abril de 1559, al concertarse la boda de Felipe con Isabel de Valois, hija de Enrique II de Francia mediante el tratado de Cateau Cambresis, se generó en la ciudad una expectativa fundada de que bien la boda o bien el tránsito de la francesa a la corte- que necesariamente debiera transcurrir por Burgos- generaría las consecuentes celebraciones, dado el apego y entusiasmo mostrado siempre por la ciudad en favor de los monarcas.
Piénsese en la construcción del esplendido Arco de Santamaria que hoy
disfrutamos, en exclusivo honor de Carlos I. Bien, Felipe II esquivó amable y
hasta fríamente todo ofrecimiento de la ciudad en este sentido y Burgos tuvo
que desmontar todos los gastos incurridos en la preparación de estos posibles
acontecimientos
| Arco de Santa María .Burgos |
El despecho de Burgos
Esta exclusión de Burgos tanto en
la boda de Felipe con Isabel de Valois como en su cuarta y definitiva con su sobrina
Ana de Austria, fue especialmente dolorosa e inexplicable para los burgaleses
de entonces, que, posiblemente asociando estos hechos, acuñaron el nombre de Palacio
de la puta del rey a la casa palacio de Saldañuela como símbolo del
conjunto de pérdidas y desaires que sufría la Caput Castellae Cámara Régia, responsabilizando
a este hecho de todo ello.
El estudioso catedrático Teófilo López
Mata investigó y analizó meticulosamente y magistralmente todos los documentos
relativos a estos procesos de Saldañuela concluyendo, por extracción de cuanto
consta y cuanto se omite, en su trabajo “La Dama de Saldañuela”, que hay
suficientes evidencias, a pesar de la capa de misterio, de la prolongada relación
sentimental entre Felipe II y la burgalesa Isabel de Osorio.
En cuanto a los frutos de dicha
relación existe un absoluto vacío de cualquier crónica fiable, excepción hecha
del libelo Apología del enemigo encarnizado de Felipe Guillermo de
Orange.
Dos testamentos elocuentes
López Mata se fija en el
contenido de dos testamentos, por la extraña pero elocuente omisión del uno, y el
contenido expresivamente afectivo del otro, para conjeturar las claras
probabilidades de que Pedro de Osorio, sobrino y heredero único del señorío de Saldañuela
no fuera realmente sobrino sino hijo de Isabel y Felipe, con remotísima
probabilidad de que esto pueda comprobarse nunca.
Por resumirlo en breve forma, el
testamento de la omisión sospechosa es el del Deán de Valpuesta, Pedro Suarez
de Figueroa y Velasco, quien siendo, a su vez, hijo natural del Condestable de
Castilla Bernardino Fernández de Velasco (Hijo del Pedro, que está enterrado en
la Capilla del Condestable de la Catedral) tuvo dos hijos naturales Bernardino
y Pedro constituyendo a favor de este último el señorío de Cuzcurrita y
concertando su boda con María, la hermana menor de Isabel. De esta unión, de
Pedro y María, nacieron supuestamente dos hijos, Pedro y Juan. Pues bien, en el
testamento del Deán, abuelo de ambos, no se menciona en absoluto a Pedro,
dejando el caudal hereditario íntegro a Juan, lo cual se explica mal.
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| Valpuesta |
El de la inclusión afectiva es el de la dama
de compañía de Isabel, Isabel de Molina, la cual, efectivamente fue mas una
dama de compañía y amiga fiel, que una simple criada. Esta Isabel de Molina
falleció en Burgos y designó heredera universal de sus bienes a su señora
Isabel, así como una manda al “sobrino” de esta D. Pedro de Velasco “por el amor
que le tengo”.
Isabel de Osorio debió fallecer
en los primeros días de octubre de 1589 ignorándose por ahora todas las
circunstancias de su óbito y sin dejar ningún retrato de su espléndida imagen.
Quedan, eso sí, dos obras maestras que supuestamente le fueron encargadas a
Tiziano por Felipe II para perpetuar, sin nombrar a la modelo, lo que fueron un
día sus facciones y hechuras. Ambas se encuentran en el Prado: Venus y Adonis y
Dánae recibiendo la lluvia de oro. Pero la historia de estas pinturas no
procede, por ahora, en este texto.
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| Danae y la lluvia de oro. Tiziano. |






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