El Leon de Arlanza

El Leon de Arlanza
El Leon de Arlanza

martes, 7 de abril de 2026

Burgos: Ramas tronchadas. II.- Dánae y el rey

 

Una humilde sepultura compartida

Sarracín es una pequeña localidad situada a poco más de cinco leguas al sur de la ciudad de Burgos. En ella existe una pequeña ermita que siglos atrás fue la iglesia de un Convento de Monjas Agustinas activo en el siglo XVII. Es llamada hoy Ermita del Santo Cristo de los Buenos Temporales.

Ermita de Los Buenos Temporales. Sarracín

En su interior, además de la impresionante imagen barroca del Cristo que le da nombre, hay dos urnas encriptadas en el lado del Evangelio con los restos de su fundadora benefactora y un sobrino suyo.

Fue esta señora doña Isabel de Osorio, Señora de Saldañuela, que vivió en tiempos del Emperador Carlos y de Felipe II.

Aunque no consta con certeza su año de nacimiento, se sabe que fue hija de Pedro de Cartagena y Leiva, Señor de Olmillos, descendiente, en grado de tataranieto del Gran obispo de Burgos Pablo de Santamaria, antiguo rabino convertido a la fe católica siglo y medio antes,  y de María de Rojas,  hija de Diego de Osorio y nieta , nada menos que de María Manuel, descendiente del infante Manuel, hijo de Fernando III de Castilla-El Santo- y de Beatriz de Suabia, nieta del emperador del imperio romano de Oriente Isaac II Ángelo.

Beatriz de Suabia Catedral de Sevilla

Pedro y María, debieron desposarse hacia 1515, según investigación del catedrático Teófilo López Mata, teniendo su residencia en la Calle Cantarranas la menor de Burgos, más o menos en el solar que actualmente ocupa el hotel Norte y Londres. Dicha mansión formaba parte del mayorazgo y señorío de Olmillos fundado por su bisabuelo en 1448

Castillo de Olmillos de Sasamon


Isabel, ante este excelente pedigrí - ya que no solo pertenecía por parte de padre a la misma estirpe que la Virgen María, sino que también descendía del Emperador Romano de Oriente y del Mismísimo rey de Castilla Fernando III el Santo - según costumbre de la época, adoptó el apellido de su tío materno, en la idea de ser el de mayor prestigio de los propios.

Su padre, Pedro, además de sus cargos continuos de regidor de Burgos se había distinguido a lo largo de su vida, igual que sus ascendientes, por participar en toda clase de hechos de armas en favor de la ciudad y de la corona. Y particularmente, en las revueltas comuneras de 1520 se manifestó sin sombra de duda en favor del monarca.

Esta actitud constante, tanto de Pedro como de toda su familia anterior, valió las palabras que el Condestable de Castilla Iñigo Fernández de Velasco , escribía al Emperador Carlos : “ Pedro de Cartagena es el procurador que nunca se le pudo apartar vuestro nombre Real del pecho, en todo cuanto estuvo en Tordesillas y las cosas particulares en que allí sirvió que no se pueden así escribir  en carta y son de más calidad y en el que se mostró más valeroso servidor de Vª Majestad… que Vª Majestad se acuerde del para hacerle merced según la calidad de su persona. Burgos, 2 de enero de 1521 “

Sepulcro de Iñigo Fernandez de Velasco Monasterio de Santa Clara. Medina de Pomar.

La gratitud del emperador. -

Desgraciadamente los esposos Pedro de Cartagena y María de Rojas debieron fallecer ambos muy seguidos solamente tres años después, hacia 1524, dejando huérfanas a sus dos únicas hijas, Isabel y María que para entonces debieran contar con ocho años la mayor y seis la menor.

Esa fue la oportunidad de agradecimiento del Emperador Carlos, según la sugerencia de su condestable, nombrando dama de compañía de la emperatriz Isabel de Portugal a Isabel Osorio.

Siendo la burgalesa Isabel descendiente del emperador del Sacro Romano Imperio de Oriente y entrando a formar parte de la corte del emperador del Sacro Romano Imperio Romano Germánico, las cosas estaban en su sitio.

El primogénito del Emperador Carlos, Felipe, nació en Valladolid el 21 de mayo de 1527 y su padre, una vez que el niño llegó a la edad de nueve años, le designó un equipo de instructores para su educación y un mayordomo, ayo y consejero privado, su amigo de confianza, Juan de Zúñiga Avellaneda y Velasco.

El padre instruía en toda clase órdenes a Felipe, personalmente están en España o mediante numerosas cartas en las que enviaba consejos, directrices e indicaciones de toda naturaleza, pública y privada. “Por quanto vos soys de poca y tierna edad, y no tengo otro hijo sy vos no, ni quiero aver otros, conviene mucho que os guardeys (…) asy para el crecer del cuerpo como para darle fuerzas, muchas veces pone tanta flaqueza que estorba hacer hijos y quita la vida, como hizo al príncipe don Joan (…) no bien hallais consumado el matrimonio, que os aparteis al menor impedimento y que dejéis de visitar a vuestra esposa desde ese momento, y cuando volváis a ella que sea por breve tiempo.” 

La emperatriz Isabel falleció en abril de 1539, con tan solo 36 años, tras su séptimo parto de un niño que nació muerto. Carlos I entró en un duelo tremendo que le tuvo apartado de todo durante dos meses en el convento de Jerónimos de Sisla, ordenando al duque de Gandía acompañar al cadáver a su entierro en Granada, el príncipe Felipe no había cumplido todavía los doce años.

Al fallecer la emperatriz, nuestra Isabel de Osorio pasó a formar parte de la corte de damas de compañía de las infantas María y Juana. Es en este periodo cuando debió iniciarse supuestamente su relación con Felipe.

Cuatro años después, en noviembre de 1543, Felipe casó, siendo príncipe, a los dieciséis años, con su prima María Manuela de Portugal quien resultaba ser más bien gordita para los cánones de entonces y quien, a pesar de tener también dieciséis años, no había tenido aún su primer ciclo menstrual por lo que el matrimonio, según los cánones, no debía consumarse hasta que se hubiera producido este hecho.

Maria Manuela de Portugal

Por suerte este requisito se produjo por fin en agosto del año siguiente, por lo que los príncipes se aplicaron en consecuencia a la procreación, quedando Manuela embarazada en septiembre del mismo año.

 Así que, en julio del año siguiente, 1545, tuvo lugar el parto en Valladolid, durante dos largos días dado el carácter de primigesta de la madre, naciendo Carlos. El parto debió ser épico porque dio lugar a la intervención del médico personal de la princesa, hecho del todo prohibido en los partos reales, quien resultó ser un portugués enano de estatura monstruosamente breve y con una cara hórrida y grande.

Tras la aparición de unas fiebres y delirios de la recién parida, falleció tres días mas tarde, probablemente por una sepsis puerperal originada en un parto tan complicado, dejando al príncipe Felipe viudo y padre de un niño, a los dieciocho años.

Felipe II


Al parecer fue a partir de esta fecha cuando se intensificó la relación entre Felipe e Isabel de Osorio

En 1548 Felipe se tuvo que ausentar de España llamado por su padre a Flandes, dejando a cargo del gobierno a su primo Maximiliano, más tarde Maximiliano III.

 Según relata Alonso de Santa Cruz en Crónica del Emperador:

 La Corte en Valladolid hervía en fiestas, presididas por el Regente,

multiplicándose los torneos, justas, banquetes y bailes a lo largo de 1549.

En una de las justas intervino el príncipe Maximiliano, seguida de un

banquete ofrecido por el marqués de Villena, y de un baile, en el que por

aclamación recibió la joya de mejor galán el príncipe, quien galantemente

la ofreció a Isabel Osorio «pues si a él se le había dado por gentil hombre,

el la quería ofrem'ar a una gentil dama»”

Maximiliano III


 
Tan ostentosa preferencia y homenaje a los atractivos personales de la dama burgalesa, equivalía a ceñirla de una aureola, abierta a la causticidad cortesana y alimentada por rumores que ponían en entredicho la honestidad de la linda muchacha, en opinión de Teófilo López Mata.

Felipe, que regresó en 1551, no se volvería a casar hasta 1554, nueve años después de enviudar, esta vez con María Tudor en Inglaterra, por lo cual, antes, durante y tras su primer breve matrimonio efectivo, Felipe, el primogénito heredero del emperador, soberano de casi todo el mundo cristiano conocido, en plena juventud fogosa, debió mantener sus escarceos con toda clase de damas de su entorno. Se nos relatan, por diversas fuentes, que la nómina de estas incluyó, entre otras, a Eufrasia Guzman, Magdalena Draque, Catalina Laínez y Magdalena Girón.

La hermana menor de Isabel de Osorio, María de Rojas, contrajo matrimonio en 1551 con don Pedro de Velasco, hijo natural de don Pedro Suarez de Figueroa y Velasco, Deán de la Iglesia de Burgos, Abad de Valpuesta y señor de las villas de Cuzcurrita y Silanes.

En esta boda ambos contrayentes fueron espléndidamente dotados, recibiendo el novio de su progenitor e la villa de Cuzcurrita del Rio Tirón y las alcabalas de la misma, fortaleza, molino, viñas y tierras, más el lugar de Silanes.

Castillo de los Velasco .Cuzcurrita de Rio Tirón.

La novia, a su vez, fue espléndidamente dotada con bienes del señorío de Olmillos con el consentimiento y renuncia de Isabel.

 Una imperial abdicación y la creación del Señorío de Saldañuela

El 16 de enero de 1556 abdica Carlos I en su hijo Felipe y, ese mismo año, el 20 de junio   Isabel de Osorio por escritura otorgada en Valladolid, adquiere la torre, casa y propiedades de Saldañuela para, a partir de ahí, constituir un señorío personal. El lugar,  era, casualmente en esas fechas, propiedad del gentilhombre de Cámara del príncipe Don Carlos, hijo de Felipe II, don Juan de Velasco. El procedimiento de compra fue el del apoderamiento por la compradora, para la compra, a Hernando de Ochoa, casualmente también tesorero de Felipe II.

Palacio de Saldañuela


El hecho en si no hubiese tenido mas trascendencia, de no ser por la pretensión de la compradora, de adquirir para su señorío los lugares de Sarracín, Saldaña, Cojóbar y Olmosalbos, todos ellos al Alfoz y la intendencia de Burgos, cuyo regimiento consideraba la pérdida de estos lugares como un menoscabo grave y gran desprestigio de la propia ciudad.

A pesar de que Burgos recurrió a Felipe II para evitar esta ampliación, no lo consiguió e incluso estuvo a punto de perder también el importante núcleo-entonces- de Cogollos.

El señorío de Saldañuela incluía jurisdicción civil y criminal, alta y baja, mero mixto imperio, simbolizada con orca, picota, cuchillo y soga, con un alcalde Mayor que entendía en todos los asuntos de justicia y al que llegaban apelaciones- cuando no las recibía directamente la Señora-de los alcaldes ordinarios existentes en cada uno de estos lugares.

Esta situación se agravó también para la ciudad cuando, en ese mismo año, abril de 1559, al concertarse la boda de Felipe con Isabel de Valois, hija de Enrique II de Francia mediante el tratado de Cateau Cambresis, se generó en la ciudad una expectativa fundada de que bien la boda o bien el tránsito de la francesa a la corte- que necesariamente debiera transcurrir por Burgos- generaría las consecuentes celebraciones, dado el apego y entusiasmo mostrado siempre por la ciudad en favor de los monarcas. 

Piénsese en la construcción del esplendido Arco de Santamaria que hoy disfrutamos, en exclusivo honor de Carlos I. Bien, Felipe II esquivó amable y hasta fríamente todo ofrecimiento de la ciudad en este sentido y Burgos tuvo que desmontar todos los gastos incurridos en la preparación de estos posibles acontecimientos

Arco de Santa María .Burgos

El despecho de Burgos

Esta exclusión de Burgos tanto en la boda de Felipe con Isabel de Valois como en su cuarta y definitiva con su sobrina Ana de Austria, fue especialmente dolorosa e inexplicable para los burgaleses de entonces, que, posiblemente asociando estos hechos, acuñaron el nombre de Palacio de la puta del rey a la casa palacio de Saldañuela como símbolo del conjunto de pérdidas y desaires que sufría la Caput Castellae Cámara Régia, responsabilizando a este hecho de  todo ello.

El estudioso catedrático Teófilo López Mata investigó y analizó meticulosamente y magistralmente todos los documentos relativos a estos procesos de Saldañuela concluyendo, por extracción de cuanto consta y cuanto se omite, en su trabajo “La Dama de Saldañuela”, que hay suficientes evidencias, a pesar de la capa de misterio, de la prolongada relación sentimental entre Felipe II y la burgalesa Isabel de Osorio.

En cuanto a los frutos de dicha relación existe un absoluto vacío de cualquier crónica fiable, excepción hecha del libelo Apología del enemigo encarnizado de Felipe Guillermo de Orange.

Dos testamentos elocuentes

López Mata se fija en el contenido de dos testamentos, por la extraña pero elocuente omisión del uno, y el contenido expresivamente afectivo del otro, para conjeturar las claras probabilidades de que Pedro de Osorio, sobrino y heredero único del señorío de Saldañuela no fuera realmente sobrino sino hijo de Isabel y Felipe, con remotísima probabilidad de que esto pueda comprobarse nunca.

Por resumirlo en breve forma, el testamento de la omisión sospechosa es el del Deán de Valpuesta, Pedro Suarez de Figueroa y Velasco, quien siendo, a su vez, hijo natural del Condestable de Castilla Bernardino Fernández de Velasco (Hijo del Pedro, que está enterrado en la Capilla del Condestable de la Catedral) tuvo dos hijos naturales Bernardino y Pedro constituyendo a favor de este último el señorío de Cuzcurrita y concertando su boda con María, la hermana menor de Isabel. De esta unión, de Pedro y María, nacieron supuestamente dos hijos, Pedro y Juan. Pues bien, en el testamento del Deán, abuelo de ambos, no se menciona en absoluto a Pedro, dejando el caudal hereditario íntegro a Juan, lo cual se explica mal.

Valpuesta


El de la inclusión afectiva es el de la dama de compañía de Isabel, Isabel de Molina, la cual, efectivamente fue mas una dama de compañía y amiga fiel, que una simple criada. Esta Isabel de Molina falleció en Burgos y designó heredera universal de sus bienes a su señora Isabel, así como una manda al “sobrino” de esta D. Pedro de Velasco “por el amor que le tengo”.

Isabel de Osorio debió fallecer en los primeros días de octubre de 1589 ignorándose por ahora todas las circunstancias de su óbito y sin dejar ningún retrato de su espléndida imagen. Quedan, eso sí, dos obras maestras que supuestamente le fueron encargadas a Tiziano por Felipe II para perpetuar, sin nombrar a la modelo, lo que fueron un día sus facciones y hechuras. Ambas se encuentran en el Prado: Venus y Adonis y Dánae recibiendo la lluvia de oro. Pero la historia de estas pinturas no procede, por ahora, en este texto.

Danae y la lluvia de oro. Tiziano.


miércoles, 18 de marzo de 2026

Burgos, ramas tronchadas. Capítulo I.- El último Trastámara.

 

Isabel I de Castilla por Juan de Flandes
Isabel I de Castilla por Juan de Flandes
                                    
Isabel I de Castilla fue dando a luz a sus hijos por toda la geografía de su reino:

Isabel, la mayor, vino al mundo en 1470, un año después de la boda de sus padres que todavía eran solo príncipes, en Dueñas.

Juan de Aragon
El Príncipe Juan de Aragón

Juan, el segundo de sus hijos se hizo esperar porque Isabel había tenido un aborto en 1475 viajando entre Toledo y Avila.  Fue Príncipe de Asturias, por haber sido coronada ya su madre en 1474 y por sexo, nació en Sevilla en 1478.

Juana, más tarde reina de España, en Toledo en 1479.

María, que fue reina consorte de Portugal, en Córdoba en 1482.

Y Catalina, que sería reina consorte de Inglaterra, en Alcalá de Henares en 1485.

Juan, que es de quien este relato trata, nació providencialmente el 29 de junio de 1478, habiendo sido ya proclamada su madre Reina de Castilla y tras esta haber peregrinado previamente, en ruego de heredero varón, a San Juan de Ortega, famoso en todo el reino, por su eficaz intercesión en estos casos. El nombre elegido, Juan, lo fue en honor de ser el mismo nombre que el de sus abuelos paterno y materno, así como el del Santo que supuestamente intercedió en su alumbramiento.

El acontecimiento fue celebrado en todo el reino durante ocho días.

La partera fue una mujer natural de Feria, conocida como la Herradera, y fue bautizado en la Iglesia Mayor de Sevilla el 8 de julio siendo los padrinos el embajador de Venecia, el condestable, el conde de Benavente y la duquesa de Medina Sidonia.

Solamente tres días después del bautizo se produjo en Sevilla un eclipse solar durante tres horas lo que se consideró por algunos un mal presagio.

El príncipe presentaba algunos rasgos de debilidad física, un labio leporino que le dificultaba el habla, y la predisposición a todo tipo de dolencias como gastroenteritis, viruelas y otras. Por todo ello los dos médicos habituales del príncipe, el doctor Soto y el licenciado Guadalupe, cuidaban al paciente con toda clase de medios conocidos en la época. Entre otros, le fueron prescritos el aceite de bacalao y el jugo de carne de tortuga, exótico alimento que proporcionó no pequeños problemas de abastecimiento.

En el proyecto de política matrimonial que gestionaban sus padres le fueron propuestas esposas ya desde su destete. Las opciones contempladas incluyeron ,inicialmente, a su prima Juana – La Beltraneja- quien por optar su entrada en un convento fue descartada según cuenta Hernando del Pulgar.

Catalina de Foix
Catalina de Foix
                                                   
Cuando Juan hubo cumplido cinco años, se negoció por segunda vez su matrimonio, esta vez con Catalina de Foix, hija de Gastón de Foix, príncipe de Viana y sobrina del rey de Francia Luis XI y llamada a ser reina de Navarra. Esta niña era diez años mayor que Juan y por esta razón y por el triunfo de los partidarios navarros de Bearn que no deseaban emparentar con castellanos, la opción fue rechazada por los padres de la novia.

Finalmente se acordó con el emperador del Sacro Romano Imperio Romano- Germánico, Maximiliano I de Habsburgo, un doble enlace de los hermanos, Juan y Juana con los dos hijos de este, Margarita de Austria y Felipe El Hermoso.

Maximiliano I por Alberto Durero
Maximiliano I por Alberto Durero

La historia de Margarita de Austria, previa a este acuerdo, pese a su corta edad, nació en Bruselas en 1480, había sido un poco desventurada.

Efectivamente, en 1483 con solo tres años tuvo lugar su boda con Carlos, el Delfín de Francia que entonces tenía diez años mas que ella, es decir trece. Carlos, además de no gozar de buena salud, era “bajo de estatura, feo de cara, de ojos grandes descoloridos y miopes, nariz aguileña más grande que lo normal, labios gruesos siempre entreabiertos” – Según Contarini, embajador de Venecia- que añadía “tiene además las manos continuamente agitadas por movimientos espasmódicos y es torpe al hablar”

A los dos meses de esta boda, falleció Luis XI, padre de Carlos, convirtiéndose este en Carlos VIII y Margarita, en reina consorte de la corte francesa. Esta situación, sin embargo, duró poco porque Carlos concertó su boda con Ana de Bretaña que hasta ese momento estaba comprometida con su suegro Maximiliano I, repudiando simultáneamente a Margarita.

Carlos VIII de Francia

La niña Margarita convivió con su ex marido y su nueva esposa  en el castillo de Ambois durante dos años  tras los cuales fue devuelta a su Bruselas natal, explicando estos hechos insólitos y poco gratos para Maximiliano, la decisión del Emperador de unirse a Castilla con el doble vínculo nupcial de sus hijos.

Catedral de San Rumoldo en Malinas


Rápidamente se celebró la boda de Juan y Margarita por poderes en la catedral de San Rumoldo de Malinas y se aparejó una escuadra al mando del señor de Medina de Rioseco y Almirante de Castilla don Fadrique Enriquez para llevar a la infanta Juana a Flesinga a su prometido Felipe y traer de vuelta a la princesa Margarita para celebrar la boda solemne con su hermano Juan en la catedral de Burgos.

El Almirante Fadrique Enriquez
El Almirante Fadrique Enriquez

La Catedral para esas fechas tenía terminadas las dos imponentes agujas de gótico flamígero, obra de Juan de Colonia, que afortunadamente contemplamos todavía hoy , proporcionando adecuado empaque al singular evento.

La travesía de vuelta transportando a Margarita fue tan accidentada por los temporales de la mar, que produjo serios temores en la novia de morir doncella a pesar de haberse casado dos veces.

Finalmente, la flota arribó a Santander con retraso, pero sin novedad el 6 de marzo lo que suponía tener que elegir para la ceremonia una fecha dentro de la Cuaresma por lo que hubo necesidad de pedir dispensa eclesiástica de una bula al Papa Alejandro VI.

Trasladaron a Burgos a Margarita en una carroza no vista antes en Castilla y a su llegada, su porte y su belleza causaron gran sensación en los cortesanos, el pueblo y por supuesto, el novio.

Margarita de Austria

Pedro Mártir de Anglería, cronista de la corte, escribía en una carta al Cardenal de Santa Cruz “Si la vieras, te harías la idea de que estás contemplando a la misma Venus. Cual en belleza, porte y edad pudo Marte desear a Citerea”

La boda se celebró finalmente el cuatro de abril de 1497 con grandes festejos y juegos durante días, en la ciudad de Burgos.

Burgos


Durante esos días, entre consumación y consumación, los novios recibieron en audiencia a muchas personalidades entre las que destacó la de Cristobal Colón, recién gran descubridor del Nuevo Mundo, quien, prendado vivamente de la novia, prometió dar su nombre a una de las islas descubiertas.

Tras la boda, los novios continuaron su luna de miel en la corte de Almazán y en junio se trasladaron a Medina del Campo para asistir a las capitulaciones de la infanta Isabel con el Rey Manuel de Portugal. Entre tanto trajín y viaje, sin embargo, el aspecto físico del heredero decaía visiblemente.

Pedro Martir de Anglería en nueva carta a su superior relataba “Preso en el amor de la doncella ya está demasiado pálido nuestro joven Príncipe. Los médicos, juntamente con el Rey, aconsejan a la Reina que alguna vez que otra, aparten a Margarita del lado del Príncipe, que los separe y les de tregua” Y todo ello, también según palabras de Anglería, porque “Se le pueden reblandecer las médulas y debilitar el estómago”

Pedro Mártir de Anglería
El sacerdote humanista Pedro Mártir de Anglería

La Reina Isabel no consideró necesario acceder a tales consejos – Lo que Dios ha unido…- y continuó con su programa familiar para acompañar a la Infanta Isabel a su entrega al Rey de Portugal en Valencia de Alcántara a finales de septiembre, a donde debieran acudir desde Medina toda la familia real reunida.

Pero en este viaje el Principe enfermó y motivó que, en vez de seguir hasta la entrega de Isabel, se quedase a mitad de camino en Salamanca, a donde efectivamente tuvo que dirigirse, alojándose en la residencia episcopal para ser cuidado bajo la supervisión de su tutor Fray Diego de Deza.

Aunque los médicos habituales, el doctor Soto y el licenciado Guadalupe, empleaban sus mejores remedios para paliar la fiebre y el mal del joven, su tutor Deza escribía a los Reyes para que enviasen a sus médicos personales con urgencia. Eran estos, el de la Reina, el doctor Hernando Álvarez, judeoconverso que regentaba una cátedra de medicina desde hacía veinte años y el del Rey, Juan de la Parra también judío converso.

El Rey recibiendo las noticias cerca de Cáceres, regresó a Salamanca con su médico a marchas forzadas, encontrando a su hijo ya muy mal, aunque con todos los sentidos y a tiempo de intentar animarle.

Juan falleció el 3 de octubre probablemente de tuberculosis o tal vez de otra enfermedad infecciosa ya que la primera era endémica en Castilla por aquella época, siendo poco probable atribuir al exceso de sexo motivo alguno, como muchos supusieron entonces y sentó opinión para la posteridad de la familia , como se  verá.

El propio Diego de Deza amortajó el cadáver con un hábito de San Francisco y le depositó provisionalmente en la catedral de Salamanca.

Con esta muerte se extinguía la dinastía Trastámara en Castilla, nacional, hispana y legitimada ya, para no regresar, dando paso a los Habsburgo.

Los Reyes desolados dispusieron que su enterramiento fuera en el Monasterio de Santo Tomás de Avila. El fallecido, en su testamento disponía que su sepultura fuese “donde sus padres mandasen.”

Sepulcro de Juan de Aragon. Monasterio de Santo Tomás de Avila


Margarita, con solamente diecisiete años quedó encinta, aunque sufrió un aborto, frustrando con ello cualquier posibilidad de sucesión del heredero.

Tres años más tarde, en 1500, regresaría a Gante donde hacía poco había nacido su sobrino Carlos, hijo de su hermano Felipe y su cuñada Juana.

Nuevamente se la concertó una boda, esta vez con Filiberto II de Saboya con quien casó al año siguiente y de quien volvió a enviudar pasados tres años sin haber tenido descendencia.

Regresó a su Flandes natal, con tan solo veinticuatro años de edad y habiendo enviudado dos veces. De allí no volvió a salir, dedicándose muy activamente a la educación de su sobrino Carlos, mas tarde Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

miércoles, 21 de enero de 2026

El Monasterio de San Juan de Burgos : Un francés Santo, una dinastía bastarda y unos conversos fervientes.

 

Monasterio de San Juan en Burgos

I.- Un francés Santo. -

Alfonso, ese monarca al que el Cid hizo prestar juramento en Santa Gadea de Burgos sobre los hechos que costaron la vida a su señor Sancho (Ver este blog, entrada de 11 de enero de 2016), buscaba esposa entre las princesas de Europa.

Se había encontrado rey de León, Castilla y Galicia y con el foco puesto en Toledo, necesitaba buenas alianzas que le proporcionasen fuerza bélica en su campaña tanto como congraciarse con la Iglesia, unificando el culto y los rituales mozárabes con el rito romano.

Encontró, en su segunda oportunidad, a Constanza de Borgoña, hija del Duque Roberto I de Borgoña, nieta y biznieta de reyes de Francia y, sobre todo, sobrina del poderoso Abad Hugo de Cluny.

Constanza de Borgoña


Constanza acababa de enviudar sin hijos de su primer esposo el Conde Hugo de Châlon-sur-Saône quien había fallecido en 1078 en campaña en España igual que su padre Teobaldo en Barbastro, veinte años antes.

El duque Roberto el Viejo, padre de Constanza era también un capeto de armas tomar. Había matado, en un arrebato, a su suegro Dalmace de Semur así como además ordenado asesinar a su cuñado Jocerand. 

En el pórtico de la Iglesia de Semur-en-Auxois, que mandó construir en expiación de estos hechos, se pueden ver relieves que lo rememoran desde entonces.

Pórtico de la Iglesia de Semur-en-Auxois


Constanza, por muchas vías, había tenido conocimiento de la existencia de un fraile benedictino francés llamado Adelhem célebre por su santidad y milagros, entre los que se contaba el haber curado milagrosamente a la reina Matilda de Inglaterra, esposa de Guillermo el Conquistador, a base de un simple trozo de pan duro.

Adelhem, nacido en familia noble y rica en Loudum había sido educado para las armas sin éxito dado su profunda vocación religiosa que le había llevado a ingresar en el monasterio benedictino de Chaise-Dieu en el Alto Loira, no muy lejos de Cluny.

Constanza no tuvo que insistir mucho a Alfonso para que el fraile Adelhem fuese requerido a la corte española, según se lee en el Becerro del Monasterio de San Juan en sus páginas 21 y siguientes:

 “La sobredicha reina Dª Constanza teniendo noticia de la gran santidad y religiosa vida del glorioso varón, nuestro padre San Lesmes, pidió y alcanzó del Rey Don Alfonso su marido, que trajese al santo varón Alesmes para que con su santidad y vida ejemplar ilustrase y amparase a estos Reinos de Castilla”



 Y así le escribió reiteradamente y con gran insistencia hasta que, en 1081 vino finalmente a Burgos con gran alegría por parte de los Reyes. Fijó su residencia en la pequeña capilla dedicada a San Juan Evangelista que, situada extramuros de la ciudad de Burgos, entre los ríos Arlanzón y Vena, que acogía a los peregrinos en tránsito a Compostela, que llegaban por las dos vías -calzadas- que confluían en la puerta de la muralla del mismo nombre que la capilla.  En esta ubicación permaneció hasta 1085 en que acompañó al rey Alfonso VI en la toma de Toledo, acción bélica que se consiguió gracias a un milagro del santo.

El presbítero de la más tarde Parroquia de San Lesmes, Sr. Barriga, que redactó una biografía de aquel en 1656, lo relata así:

“Acompañando el Santo al Rey en la acción del sitio y toma de la ciudad de Toledo, un día inesperado el Santo le dijo al Rey que dispusiese y ordenase su gente, pues aquella noche iban a tomar Toledo.

Y así sucedió, pues estando los moros descuidados por donde el Tajo era más profundo, hasta el punto que se podía navegar, haciendo el Santo la señal de la cruz y pronunciando las palabras del salmo “Ellos con caballos y carros, nosotros en nombre de Dios” entró en el río montado en un borriquillo, bajando de repente el nivel del agua que no llegaba a cubrir las corvas de la caballería, y siguiéndole todo el ejército se ocupó la ciudad y así, por sorpresa, se hizo dueño de Toledo, con gran admiración de los Reyes y del ejército”

El Tajo a su paso por Toledo


El Rey Alfonso agradecido y respetuoso con Adelhem acordó con este, más tarde, que la vida en la corte no era lo que mas convenía ni al religioso ni al reino por lo que conociendo el deseo del Santo de vivir en Burgos en la capilla de San Juan Evangelista le concedió y donó, no solo esta capilla, sino todo el terreno necesario para levantar un monasterio benedictino y un hospital de peregrinos, todo el conjunto para ser regido por su cuidado.

El becerro del Monasterio de San Juan en su página 22 detalla el alcance de dichos terrenos:

 “entre los ríos Arlanzón y vena, desde el Palacio real y puerta de la ciudad hasta el molino del Conde y la villa de Cótar”

En el actual plano de Burgos todo el espacio urbano que hoy se extiende entre las calles de Las Calzadas, Alvar García, Vitoria y Avenida de Cantabria constituyeron el huerto, apriscos y corrales del Monasterio.

Plano de Burgos de 1810 antes de la desamortizacion de Madoz


La desamortización de Madoz a mediados del siglo XIX, cambió su destino para la edificación de los cuarteles de Infantería San Marcial y Artillería Rodrigo Díaz de Vivar, que fueron derribados después para la construcción de las actuales viviendas y edificios públicos.

Adelhem realizó su misión, edificó, saneó y fue tan alto ejemplo para los castellanos que, a su muerte, hacia 1097, fue declarado Santo por aclamación popular sin esperar proceso de canonización reglado.  El templo, el Monasterio y el Hospital perduraron durante los siglos posteriores a su fallecimiento.

 

II.- Una dinastía bastarda. -

Mas o menos, trescientos años después, en 1379, nació en Burgos Enrique III de Trastámara. Era nieto de aquel Enrique – conocido después por El de las Mercedes- que diez años antes había asesinado a su hermanastro el rey Pedro I, haciéndose con el reino, a pesar de su bastardía, y dando con ello origen a la dinastía que regiría Castilla y Aragón durante más de 100 años después.

Efectivamente Alfonso XI había proporcionado al reino, además de un heredero legítimo, una prole de diez hijos fuera de su matrimonio, habidos de la misma Leonor de Guzmán probando con ello una intensa afición por esta señora que, como buena Guzmán, tendría méritos sobrados para ello.

Esta tensa situación, creada tras el fratricidio regio, tenía que ser resuelta para tranquilidad moral de la línea bastarda. Por ello Juan I, hijo y heredero del usurpador encontró la solución pactando la boda de su heredero burgalés con Catalina de Gante, nieta del asesinado Pedro y nexo entre ambas ramas que legitimaría en adelante la dinastía en la persona del hijo de ambos, Juan II – Padre que fue después, de Isabel La Católica- quizá la figura humana y estratégica más poderosa en la extensa nómina de regentes hispanos. (Ver este Blog entrada de 9 de enero de 2016)

A pesar de todo el estigma de su origen no sería fácil de olvidar por los descendientes de estos hermanos Trastámara y en un segundo plano sordo y vergonzante los acompañará por generaciones.

Quienes como consejeros, cronistas y servidores les rodearon en la segunda mitad de aquel turbulento siglo XIV fueron muy conscientes de esta circunstancia que ensombrecía un tanto su lustre dentro y fuera del reino.

Entre estos consejeros, cronistas y servidores se encontraban varios miembros de una familia de Burgos a la que se refiere el tercer punto de este relato.

III.- Unos conversos fervientes. -

Existía en Burgos en los siglos XIII y XIV- y seguramente desde muy antiguo- una de las juderías más importantes de la península, concretamente la más importante entonces ,después de la de Toledo. Constituía una pequeña ciudad dentro de la ciudad junto a la muralla al sur de la misma.

En este colectivo había familias de toda condición dedicadas fundamentalmente al comercio, los oficios y la medicina. 

Una de estas familias, entre las más acaudaladas, era la de Simón Levi y su esposa María, de la tribu de Levi según su descendiente Alfonso Cartagena que fue obispo de Burgos. Simón era arrendatario de varios tributos tanto reales como locales y María pertenecía a la familia Bienveniste de ilustres médicos de Alcañiz y Burgos.

Fueron padres de una extensa prole de cuatro varones y cuatro niñas el mayor de los cuales, Selemoh, nacido en 1350 y con una exquisita formación, era en 1389 el rabino mayor de la judería de Burgos. Era por tanto de la misma edad que el dominico valenciano Vicente Ferrer, predicador de enorme talla de que tras su paso por Burgos consiguió con la persuasión de su prédica, su conversión al cristianismo católico, profunda y sinceramente.

Pablo de Santa María


En su conversión arrastró a su madre, hermanos y a sus propios hijos y adoptó el nombre de Pablo de Santa María, en conmemoración de la figura y, sobre todo, de la súbita conversión de este Santo y de la Virgen María, quien perteneció a la misma tribu de Levi que su propia familia.

Inmediatamente marchó a estudiar a París y a Aviñon donde se dio a conocer por su enorme conocimiento de las escrituras y la calidad de su figura humana. Pronto fue nombrado arcediano de Treviño y mas tarde obispo de Cartagena, privado de Enrique III, nuncio apostólico y miembro del Consejo Real. Al nacer en 1405 el futuro Juan II fue también nombrado ayo canciller del príncipe en su minoría de edad.

Introdujo en la Corte a su hermano Alvar dada la gran capacidad para las cuestiones económicas de este, nombrándole administrador del Obispado de Cartagena y de la cancillería del príncipe heredero.

El gran aprecio que Enrique III tenía por Pablo de Santamaría se hizo extensivo a Alvar quien quien comenzó su andadura además como cronista real, nombrándosele escribano de cámara.

Alvar fue asimismo enormemente apreciado por el entonces Infante Fernando, llamado posteriormente el de Antequera comenzando a acompañar a este en sus campañas contra los moros.

Además de estos cargos, la gran capacidad de Alvar le permitía ostentar una escribanía en Calahorra y la alcaldía de la Casa de la Moneda en Burgos, así como el cargo de uno de los seze (diez y seis) omes buenos regidores de la ciudad, cargo este en el Ayuntamiento que llegó a ostentar durante cincuenta años.

Por el Compromiso de Caspe el infante Fernando pasó a ser coronado Rey de Aragón y Valencia, de Mallorca, de Sicilia, de Cerdeña y Córcega, Conde de Barcelona, Rosellón y Cerdaña, Duque de Atenas y Neopatria. En su coronación en 1414 aparece todavía Alvar como cronista.

Fernando Trastámara El de Antequera


De todos estos datos y gran cantidad de otros se tiene noticia por el libro becerro del monasterio de San Juan, las Actas del Concejo del Ayuntamiento de Burgos y las propias crónicas de su protagonista.

Pero lo que aquí trae a Don Alvar García de Santamaría es su papel decisivo en la reforma del Convento de San Juan de Burgos.

En el Tomo 1º, único conservado hoy del “Libro becerro o dietario de este Real, Pontificio monasterio de San Juan Bautista de la cibdad de Burgos se dice

“vino en tan gran detrimento la religión y substancia temporal, que parecía que non fuese Monesterio nin oviese aquí otra cossa de Monesterio salvo el nombre”. Entonces agrega “inspiró la divina clemencia en un muy prudente y notable varón, Alvar García de Sancta María, cibdadadno natural de esta Cibdat mu noble de Burgos, uno de los regidores mas antiguos ye de maior auctoridat que a la sazon en ella eran, Coronista del muy alto christianisimo Rei don Juan segundo, e del su Consejo e hermano del mui reverendo Don Pablo…”

Por resumir lo ocurrido diré que hacia 1430 el Monasterio de San Juan que dependía del de Chaise Dieu desde tiempos de san Lesmes, su fundador, se encontraba casi sin frailes y esquilmado en sus bienes y rentas, con gran escándalo de la población que veía como sus rentas y patrimonio se evaporaba en dirección a Francia. La situación llegó a ser tan grave que su prior Pere Jabella terminó siendo metido a la cárcel.

Abside de la Iglesia del Convento en ruinas hacia 1930


Don Alvar, en tremenda gestión contra la jerarquía religiosa beneficiaria de este convento, la Abadía de Chaise Dieu, así como con una ingente aportación económica personal, logró que el monasterio pasase a depender del monasterio de Santo Domingo de Valladolid de donde importó un prior y doce monjes dejando así de depender del originario. Fue necesario para ello la intervención de Juan II para la obtención de la bula papal que exoneraba la obediencia anterior y se la transmitía al abad del Convento de Valladolid.

Tanto Don Alvar como su hermano el Obispo Don Pablo y su sobrino Alfonso, más tarde obispo también, fueron sus grandes benefactores, llegando aquel a declarar al convento heredero universal de sus bienes.

En aquellos años 1434 y 1435 que duró el proceso ,sufrió un incendio la capilla mayor de la iglesia del convento que fue reedificada a costa de Don Alvar.

Fueron los miembros de esta familia benefactores únicos y activos de un gran número de conventos de Burgos, entre otros, los Jerónimos de Fredesval, de los canónigos agustinos de San Juan de Ortega, de los dominicos de San Pablo y del de san Agustin donde por aquel entonces se veneraba la imagen del Santo Cristo de Burgos.

El Manuscrito 18.192 de nuestra Biblioteca Nacional (fl 164 r-v) señala con exactitud:

“Gastaron los de esta familia sus haciendas, que fueron mui grandes, no en instituir banos mayorazgos, porque de este apellido de Cartagena no ay mas de dos y bien tenues, pero en servicio de los Reyes, República y la cristiandad, en azer y fundar iglesias, monasterios y obras pías insignes de la ciudad de Burgos, la iglesia de San Pablo de dominicos, el monasterio de monjas de San Agustín; principiaron de la Merced (¡), acabaron el de San Juan de Benitos, fundaron la Capilla de la Visitación con capellanía mayor y seis capellanes y la de Santo Tomás en la Iglesia Mayor y hicieron las dos torres de ella a la traza de las de Basilea, la capilla de Nuestra Señora de la Piedad en San Agustín y la mayor del monasterio. Adornaros la iglesia de Nuestra Señora la Blanca. Hicieron el monasterio de Gerónimos de San Juan de Ortega, fuera de Burgos, con otras memorias que fundaron y edificios que hicieron en las iglesias de Cartagena, Plasencia, Santiago, monasterios de Santa Yuste y Fresdelval, y en otras muchas partes…”

(1)   “Ambos conventos de San Ildefonso y de la Merced debiéronse a la munificiencia del sobrino de Don Alvar, alonso de Cartagena. Del segundo escribe Flórez que antes de la edificación de dicho obispo estaba ya el convento en el barrio de la Vega, según un trueque de casas hecho por don Alvar García de Santamaría con el convento de la Merced en el año 1419, como consta en el archivo de San Juan de Burgos, citado al margen de la Historia escrita por el Padre Palacios, hijo de esta casa”

No nos han llegado imágenes de Don Alvar porque incluso la que formaba parte del libro de los Caballeros de la Cofradía de Santiago de Burgos, se ha perdido.

Sin embargo, hoy todavía yacen Don Alvar y su esposa en el lado tridentino del Evangelio de la Iglesia del Convento de San Juan, en capilla financiada por él mismo.

Nos queda una descripción de lo que fue esta capilla que hizo el corregidor de Burgos cuando el 7 de julio de 1593 visita el monasterio por orden real :

 Un arco hueco el cual está en la pared y hueco della al lado del Evangelio de una vara de medir metido dentro de dicha pared y de largo once pies y de alto tres varas en el cual hay un letrero…dentro del qual arco tiene seis figuras de sSanctos de vulto de piedra del tamaño cada una de una vara  y encima del dicho arco tiene un Dios Padre y una Nuestra Señora y en el sepulcro  ay dos figuras de bulto de estatura de un hombre que parecen ser de marido y mujer tendidas a lo largo…”

 

Interior de la Iglesia del Convento antes de su cubrición

Del magnífico arcosolio solamente se conserva la lápida conmemorativa de esta sepultura se conserva en el Museo Arqueológico de Burgos con este texto

“AQUÍ REPOSA EL MUI HONRADO

NOBLE E DISCRETO VARON ALVAR

GARCIA DE SANTA MARIA CORONIS

TA DEL RREI E DEL SU CONSEJO Q EXIM

YO REFORMO REPARO E COPIOSAME

TE DOTO ESTE MONESTERIO AÑO DE MILL

E CCC E XXXVI E FINO ANNO SESENTA.”

Para mas info ver este link :https://www.youtube.com/watch?v=Bs_SoB-tPlQ

miércoles, 11 de junio de 2025

Incertidumbres y paradojas

 Pendiente arriba por una

pirámide de Maslow

arrastro la pata coja,

incertidumbres y paradojas,

bien y mal.



Palpando seguridad,

necesitando certeza,

he encontrado mi hoja roja,

incertidumbres y paradojas,

por lo cual


para el metal de las letras

que pongan sobre mi losa,

la Castilla que me acoja

incertidumbres y paradojas

fundirá.

miércoles, 31 de mayo de 2023

De como, en el siglo I, una localidad de Burgos fue capital del Imperio Romano



En una fría noche mesetaria del año 65, en un dormitorio del palacio de Clunia, dormía, a ratos, el gobernador de la provincia Tarraconense Servio Sulpicio Galba.

 

El vino trasegado en la cena, elaborado en las riberas del Durius unos meses antes, aunque aliviaba dolores profundos de la artrosis que padecía en manos y pies, le proporcionaba un sueño intranquilo, entreverado de pesadillas. En una de estas, el durmiente era visitado por la bella diosa Fortuna quien le increpaba “Servio, me estás haciendo esperar mucho tiempo y como me canse voy a visitar a otro mortal mas receptivo”

Busto de Servio Sulpicio Galba

 

Del gobernador general de la provincia Tarraconense, Galba, se conocen muchos datos biográficos por los historiadores contemporáneos del siglo I en que desarrolló su existencia, Cayo Cornelio Tácito, Cayo Suetonio y Plutarco.

 

Servio, hijo de un abogado prestigioso, aunque bajito y jorobado, era miembro de antiquísima familia de patricios romanos de pura cepa: la gens Sulpicia, con muchos próceres y gobernadores en su haber a lo largo de los cuatro siglos precedentes a su tiempo.

 

Al mirar atrás en su vida desde la perspectiva de sus setenta años contemplaba un curriculum impecable: Gobernador de Aquitania, Legado en Germania Superior, -derrotando a la tribu de los catos y asegurando la frontera del Rhin- Procónsul en África y desde hacía 8 años, corría el año 67, Gobernador de Hispania Tarraconense.

 

Entre sus distinciones estaba el derecho de vestir la ornamenta triunphalia – corona de laurel, toga pictia y carro de cuatro caballos- y ser miembro de los tres colegios sacerdotales más antiguos, los quindecenviros, los titii y los augustales.


 Cuando el emperador Calígula fue asesinado en virtud de una conspiración, muchos le invitaron a proclamarse emperador, cosa que rechazó y la cual le fue enormemente agradecida por el tío de aquel, Claudio, llamado a suceder a su sobrino, haciendo que entre ambos se entablase una fuerte relación de confianza y amistad.

 

Pero de aquello hacía ya veintisiete años y ahora, con Nerón en sus horas bajas, la situación era distinta.

 

Efectivamente Nerón, a pesar de haber sido exquisitamente educado por nuestro Séneca, se encontraba, a sus treinta años de edad, totalmente desnortado, en un delirio de poder incontrolado – obligando a suicidarse a Seneca entre otros muchos amigos- sembrando el terror entre los senadores y habiéndose gastado lo propio y lo ajeno. Todo lo cual hacía insostenible su mandato enervando a senadores y guardias pretorianos y -lo que resultaba peor- obligando a los gobernadores relevantes del imperio, detentadores del mando de las legiones, a buscar rápidamente un sucesor que restableciera el orden.

 

Uno de estos, el gobernador de la Galia Lugdunense (Lyon), Cayo Julio Vindex, que se había rebelado ya en febrero del año 68, al no poder postularse a sí mismo, por ser galo, propuso a Galba que se autoproclamara emperador con su apoyo y el de otros gobernantes.

 

Galba dio algunos pasos en tal sentido, pero temiendo por su vida- supo que Nerón había ordenado asesinarle-, de momento se retiró desde Cartago Nova a Clunia, ciudad del interior que constituía el nudo de comunicaciones mas conveniente, al tiempo que lugar mas seguro para su persona.

 

Comenzó a reclutar una legión, que se llamó VII Galbiana, al tiempo que enviaba cartas recabando su adhesión a los demás gobernadores de Imperio.

De estos, obtuvo la del gobernador de Lusitania, Otón, la del de la Bética, Aulo Cecina y el conocimiento de que el gobernador de África asimismo se había rebelado.

 

En tanto, en Roma continuaban precipitándose los acontecimientos contra Nerón, que ante la hostilidad de su entorno había entrado en pánico. Su propio jefe de la guardia pretoriana pidió y obtuvo del Senado la proclamación de Galba como nuevo emperador

 

Busto de Nerón

El 8 de junio del año 68, el Senado proclamó emperador a Galba, quien se encontraba en tal fecha en su palacio de Clunia convirtiendo por ello de facto a esta ciudad de treinta mil habitantes entonces, en la capital de imperio romano.

 

Nerón, condenado a muerte por el Senado, se suicidó en la mansión de un amigo, dando fin con ello a la dinastía de los Julio-Claudios, Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón.

 

El mandato de Galba no duró mucho, ya que, en enero del siguiente año,69, fue asesinado en complot urdido por su previo aliado Otón, despechado por no haber sido designado su sucesor. En algarada en el mismo Foro de Roma fue decapitado por un soldado raso y su cabeza calva, exhibida por las calles en una pica en acreditación de tal hecho.

 

Así eran aquellos turbulentos tiempos que paradójicamente constituyeron el culmen de una civilización extremadamente avanzada que no ha dejado de ser universalmente admirada durante los últimos 2000 años: El Imperio Romano.

 

Clunia, enclavada en la actual provincia de Burgos, cabeza de Castilla y núcleo de una organización política posterior, basada en principios tan distintos, es hoy un yacimiento arqueológico, bastante desconocido a pesar de un hecho tan notorio como el descrito. Recientemente en este yacimiento, han logrado reconstruir una estatua de Diosa Fortuna – la que se había aparecido a Galba en sueños- a partir de los doscientos fragmentos en que había sido rota.